Capitulo 3: El profesional sin clientes

Brad ha tenido un gran éxito en el mercado del sábado, pero sabe que esto es efímero y pronto lo olvidarán todos. Queda aún mucho por hacer antes de la gran cosecha, pero no sabe cómo mantenerse en el pensamiento de tantos ciudadanos que probaron sus tomates y apreciaron sus cualidades por un momento.

Pasados unos meses casi nadie recordaba a Brad y menos aún a sus tomatillos. Brad cree haber fracasado y culpa en parte a ese abuelo charlatán que esputa predicciones que no conducen a nada. Decide entonces acercarse a visitar al anciano para dejarlo en “su lugar”. Para demostrar que no es tan sabio como cree, toma un pajarillo de un nido que había en la higuera del huerto familiar y agarrándolo con firmeza, se acerca a la casa-cueva del Chaman.

Ha pensado poner a prueba las habilidades del anciano, y para ello cuando se presenta ante el Chaman, oculta sus dos manos tras su espalda y le dice:

Si me dice que está vivo, apretaré mi mano hasta matarlo y le demostraré que se equivoca y si me dice que muerto, se lo mostraré vivo. – piensa Brad.He traído un pájaro conmigo, ¿Está vivo o muerto? – le pregunta Brad.

El Chaman medita un instante antes de decirle a Brad: ESTÁ EN TU MANO que el pájaro viva o muera.

También está en tu mano que el recuerdo de tu marca viva en la mente de los lugareños o desaparezca para siempre.- añadió el Chaman.

No es tan sencillo.- replico Brad mientras liberaba  al pajarillo.

Entonces el anciano se rebuscó en el bolsillo de su chaleco de lana y saco un viejo dado. Dijo unas palabras y espolvoreo un poco de ceniza sobre él. Entonces se lo entregó a Brad y le dijo:

Ahora este dado es mágico, siempre que quieras conseguir algo que te hayas propuesto, debes lanzarlo. Siempre que te salga el “AS” conseguirás aquello que te hayas propuesto. Si de verdad lo deseas con fuerza, siempre saldrá el “AS”.

Brad agarró el dado, pensó un instante y lo lanzó. Una “K”, algo contrariado lo volvió a agarrar y lo lanzó de nuevo, “Q”. Nada, esto no funciona. -dijo Brad.

No lo deseas con suficiente fuerza, concentra tu energía y lánzalo de nuevo. – dijo el chaman.

Brad lo lanzó hasta 10 veces hasta que finalmente salió el esperado “AS”.

Te dije que si lo deseabas con fuerza saldría el “AS”. Ahora puedes estar seguro que conseguirás lo que te has propuesto. – dijo el Chaman.

Precisamente, ahora empiezas a entender lo que trato de decirte desde hace tiempo. – dijo el anciano en tono apagado.Qué tontería, si lo tiras muchas veces siempre al final saldrá el “AS”. – dijo Brad.

Pero no me quedan tomates para seguir haciendo degustaciones que me permitan mantener el recuerdo en los consumidores. – dijo Brad en tono aún más apagado.

¿Cuál es tu producto? – Chaman.

Los tomates.- Brad.

¿No dices que ya no tienes? – Chaman.

Pero los tendré, y volverán a ser pequeños y sabrosos.- Brad.

¿Qué los hará tan especiales?- dijo el chaman.

Brad insistió en enumerarle las ventajas de sus tomates en tono machacón, hasta que el Chaman lo interrumpe…

Para conseguir esos tomatillos tan especiales deberás hacer algo diferente, tu trabajo producirá tomates que tendrán ventajas con respecto a otros. Por tanto la diferencia no está en el tomate. El tomate es el resultado. La diferencia es tu trabajo. Por tanto tu trabajo es tu producto.
Ahora que tu ya lo sabes hazlo visible a los demás. Si llegan a apreciar tu trabajo como algo especial, si te reconocen como experto en producción de tomates, cuando tengas los tomates habrás hecho la mitad de la venta, porque habrás entrado en la zona de confianza de las personas. – concluyó el anciano, agotando todas sus energías.


Brad salió de la casa del Chaman convencido de que debía retomar el contacto con sus conocidos y hacerse más visible. Tampoco el se consideraba tan experto en la producción de tomates. Por su carácter modesto y por su educación, le parecía un poco pretencioso auto-proclamarse como experto en algo.Ahora que tu ya lo sabes hazlo visible a los demás. Si llegan a apreciar tu trabajo como algo especial, si te reconocen como experto en producción de tomates, cuando tengas los tomates habrás hecho la mitad de la venta, porque habrás entrado en la zona de confianza de las personas. – concluyó el anciano, agotando todas sus energías.

Comenzó entonces a documentarse, hablar con productores de la comarca, al tiempo que identificaba a las personas más influyentes de la zona. Personas a las que todos respetaban y escuchaban lo que decían.

Recordó una frase de Ramón y Cajal que su abuelo siempre decía:

“Los sabios son personas como las demás, con la única ventaja de haberse formado al lado de profesores ilustres y al calor comunicativo de las escuelas”.

También el podría rodearse de expertos en determinadas materias que guardaran relación con la producción de tomates y compartir estos encuentros con los grupos de personas que mostraran preocupación por la salud, la naturaleza, la imagen, la cocina o el cultivo ecológico.

Invitó entonces Brad a su amigo Rafael que era cocinero de un restaurante situado en el centro del pueblo y le propuso dar un corto curso de cocina a las personas que quisieran apuntarse. Una sola lección donde explicaría tres recetas que incluyeran tomates.

Otro día invitó a la doctora Martínez a visitar la escuela del pueblo y contar de primera mano a las y los alumnos las bondades de llevar una dieta mediterránea.

Ahora Brad se había convertido en una persona muy útil, se había ganado la confianza de sus conciudadanos y era mucho más visible.

Ya no pasaba desapercibido cuando paseaba por las calles del pueblo.

Continuará…

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